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viejos hospitales
 
 
Teatro UIS Ó 2006
Universidad Industrial de Santander - Dirección Cultural - teatro@uis.edu.co / teatrouis@gmail.com
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"Escribí Viejos Hospitales en la biblioteca pública de Nancy, en 1982, en una mesita de lectura apoyada en un inmenso ventanal por donde, de tarde en tarde, se suicidaba el otoño.

A veces, sin embargo, lo que yo veía afuera era la plaza, frente al Hospital de Niños de Córdoba, adonde una mujer, siempre la misma, siempre otra, llegaba temprano, con su crío en brazos, porque la ilusión, cuando no hay otra cosa que desdicha, se arropa de amanecer".

Alejandro Finzi


viejos hospitales
repertorio
Alejandro Finzi
(Buenos Aires, 1951)

Veintiocho de sus obras han subido a escena en Argentina, países latinoamericanos y europeos. Han sido traducidas al francés, inglés, polaco, árabe, ruso, italiano y portugués. Sus textos han sido editados en Argentina, países latinoamericanos y europeos.

Entre sus obras más conocidas se encuentran "Viejos Hospitales", "Molino Rojo", "Aguirre, el marañón", "La isla del fin del siglo", "La Piel", "Chaneton" y "Patagonia, corral de estrellas o el último vuelo de Saint-Exupéry".
el dramaturgo
el dramaturgo
la ficha técnica
la ficha técnica
"MUJER 1"
Karoll Uribe
"MUJER 2"
Karoll Álvarez
"MENDIGO"
Pablo Castellanos
Diseño Escénico
Suministro y Elaboración de Escenografía
Megatonos
Suministro de Vestuario y Utilería
Plaza de Mercado Central, Plaza Guarín, Mónica Jaimes
Realización Audiovisual
Media Factory, Omar Álvarez
Escenografía
David Matajira, Mario Martínez, Pablo Castellanos
Iluminaciòn
Federico Prada, Adolfo Merchán
Utilería
Karoll Uribe, Liliana Osorio
Vestuario
Yule Güalteros
Maquillaje
Clara M. Guerrero
Efectos Audiovisuales
Andrea Pimentel, Margie Cortés
Producción Ejecutiva
Direción Cultural UIS, Teatro UIS
Dirección de Escena
Andrea Pimentel, Yule Güalteros
Dirección Técnica
Jesús Amado
Dirección Administrativa
Mónica Jaimes
Dirección Ejecutiva
Clara M. Guerrero
Dirección Artística
el reparto
el reparto
"MUJER 3"
Clara Guerrero
FECHA
CIUDAD
AUDITORIO
FUNCIONES
ASISTENTES
06/Nov/07
Bucaramanga
Luis A. Calvo - Estreno
1

07/Nov/07
Bucaramanga
Luis A. Calvo - Estreno
1




































Total


registro de funciones
registro de funciones
Por su obra teatral ha recibido distinciones nacionales e internacionales. Premio Nacional de Teatro (Argentina, 1997-2002) por "La isla del fin del siglo" (París, 2000)

Sobre su obra han escrito entre otros, Marina Confalone, Patrice Pavis, Fernando De Toro, José Luis Valenzuela, Jorge Villegas.

Está radicado en Neuquén, Patagonia, desde 1984. Es docente de la Universidad Nacional del Comahue, responsable del área de Literaturas Europeas y ha dictado cursos sobre su especialidad en universidades argentinas, latinoamericanas, europeas y de Canadá. Es el actual Director del Departamento de Letras de la mencionada Casa de Altos Estudios. Ha coordinado talleres de dramaturgia en países de América Latina y Europa y es tutor de diferentes proyectos de creación teatral. Entre ellos, la Beca Nacional de Dramaturgia del Fondo Nacional de las Artes. Integró durante quince años el grupo de teatro patagónico "Rio Vivo" con el que realizó giras nacionales e internacionales.

Se doctoró en la Universidad Laval, Québec, con una tesis dedicada la problemática de la adaptación entre una novela y una obra teatral: "Vol de nuit", de Antoine de Saint-Exupéry (2004).

La edición 2007 del Festival de Cine y Culturas Latinoamericanas de Biarritz dedicará este año su sección teatro a su obra integral llevando a escena su obra "Benigar" en versión francesa de Denise Delprat.

Página del Festival de Biarritz 2007...

Página del periódico "Página 12", que publica un artículo sobre A. Finzi...
la obra
la obra
Viejos Hospitales de Alejandro Finzi
Por: Clara M. Guerrero

"Viejos Hospitales" es una obra que intenta capturar la vida en el preciso instante en que ocurre. Una mujer llega con su bebé ante las puertas de un viejo hospital a esperar el turno de la esperanza. Mientras el día se despierta, se inicia un viaje hacia el mundo interior de esta madre que nos presenta su tragedia cotidiana: Su soledad presente, apenas apaciguada por la pequeña vida que lucha entre sus brazos; sus alegrías y tristezas del pasado que van y vienen impulsadas por la memoria como la marea impulsa las olas; sus ilusiones futuras que se debaten con una realidad implacable. A medida que transcurren los minutos, el antes, el después y el ahora (igual que en la existencia diaria) abordan, como por capricho, la escena. Así, luego de recordar a la enfermera que la descuidó en su parto, la mujer imagina qué le dirá el médico que la atenderá cuando por fin consiga un turno, ensoñación de la cual sale abruptamente cuando un bus que pasa le recuerda que ya casi llega la mañana. Sin embargo, no hay nada de azar en el orden en que se conocen los eventos y, en el desenlace, aunque ella simplemente sigue viviendo, los espectadores pueden armar, casi de principio a fin, la historia que queda inacaba en el escenario.

Osvaldo Croce, periodista argentino, comenta breve y acertadamente el tratamiento que el autor da al personaje principal: "Finzi conoce a esa mujer, a tantas. Y lejos de la mirada compasiva la ofrece en su grandeza, su miseria, su ignorancia y su lucidez". Es una mujer que batalla con valentía por su hijo desde el momento mismo de su concepción y que no se arredra ante las dificultades que va encontrando en su proceso de ser madre. Obstáculos que provienen principalmente de su condición de pobreza y desamparo, que ella asume con nobleza y resignación. Pero hay algo que su amor materno no puede someter y son las leyes naturales, además de la burocracia insensible y estéril. Aunque desconoce los mecanismos, experimenta y presiente las consecuencias y por ello persevera ante el hospital, para que al menos allí alguien le diga que no hace falta insistir más.

Alejandro Finzi sólo pretende contarnos la historia de una mujer que se enfrenta a la adversidad representada en sus carencias económicas, sociales y afectivas. A pesar de ello, reconocemos en esa mujer la historia de muchas otras mujeres y hombres que desfilan diariamente no sólo ante nuestras instituciones de salud sino también ante aquellos entes burocráticos, públicos y privados, que nuestras sociedades crean para procurar bienestar social y que terminan reforzando un clima de impotencia. Nos cuestionamos sobre la función que cumplen, lidiando apenas con los problemas, sin intenciones o acciones claras y eficaces por combatir las causas. Nos preguntamos si no es hora de dejar de ser simples observadores.

El lenguaje de la pieza ya lo describe con suficiencia Víctor Arenza, otro periodista austral: "La obra está escrita en un idioma claro, cotidiano, empleándose los términos que todos alguna vez escuchamos en cercanías de un hospital. No hay frases rimbombantes, ni palabras difíciles; hay frases claras y términos que todos entienden por lo cotidiano de su uso. Hay dolor ante la impotencia del que no puede porque no tiene; y así, descarnadamente, se arma una obra que impacta". Quizá sólo bastaría resaltar el ambiente onírico que el lenguaje aporta a la pieza. Es una obra de desdicha, es cierto, pero que no acaba con los sueños. Nuestra protagonista se desplaza entre la ensoñación y lo real, como si este último le fuera más soportable porque existe la primera. ¿Acaso no es así para todos? Cuando ella finalmente va a buscar su turno, sabemos que, sin importar lo que pase, su capacidad de soñar la seguirá acompañando.

En "Viejos Hospitales" encontramos una gran cualidad musical en el texto lograda a partir de su carácter habitual, cotidiano. Las frases y palabras cortas que varían constantemente en intención y emoción, coloreadas con algunos pasajes en staccato, le confieren un ritmo sostenido, de gran variedad y armonía. Esta riqueza auditiva y dramática tiene su culminación visual en la última imagen que el autor ofrece: la de aquel mendigo, aparentemente insignificante, que cierra la obra con color y movimiento. Una metáfora poderosa y conmovedora, la puntada final que da unidad al drama y hace que su significado se expanda en la mente del espectador y traspase los límites del teatro.

Bucaramanga, Octubre 10 de 2007
 
 
 
 
 
 
el montaje
el montaje
 
Drama de la puesta en escena…
Por: Omar Álvarez

Si, Viejos Hospitales es un drama y un drama muy bien escrito. Pero una cosa es la palabra en el papel y otra en la escena. Desde la mañana en que el autor me regaló una copia de "Escénicas y Partidas", libro en el cual se encontraba Viejos Hospitales, esta pieza ingresó a la lista de obras para montar.

Cuando el proyecto inició, era lo que originalmente planteaba el texto: UN MONÓLOGO. Pero en mi mente rodaba siempre algo que el autor había dicho, en una de esas mañanas de interminables conversaciones alrededor del desayuno en un hostal en Quito: «Inclusive ha habido versiones hasta con 11 actores…»

En el primer intento de escenificar el monólogo, la mujer interactuaba con pensamientos y voces en off. Actrices como Julieth Patricia Castellanos y Rosa María Mateus enfrentaron de esta manera el montaje. Sin embargo, por cosas del azar, o del teatro, nunca llegó a ver la luz de la escena y quedó en el congelador. Poco tiempo después se intentó sacar la obra de su estado criogénico e inevitablemente las ideas para una puesta en escena habían madurado frente a varias premisas como director y agrupación:

¿Por qué montar esa pieza?
Colombia es un país que sistemáticamente se ha ido hundiendo en un mar de insensibilidad y olvido gracias a la confabulación de diferentes fuerzas políticas, culturales y mediáticas. VIEJOS HOSPITALES mete el dedo en la llaga a las personas que paulatinamente hemos ido olvidando y endureciéndonos para poder sobrevivir. Por eso esta pieza debe montarse y hacerse llegar a todos los sectores de influencia de nuestra Universidad y grupo de teatro.
 
¿Monólogo… o qué?
La pieza teatral está escrita en un lenguaje de imágenes que perfectamente acepta cualquier tipo de puesta en escena. Entre más creativa y recursiva, más próxima está a la altura de la dramaturgia que ella contiene. Se discutió una condición muy básica, no tanto de la obra, sino de la idiosincrasia (adquirida, claro está) del colombiano: la de "eso no es conmigo", "eso sólo le pasa a ella", "eso es un hecho aislado".

Por ello se inició un desglose de los textos para alejarlos del monólogo y llevarlos a un estado "multi-diálogo" en donde cuentan un hecho común para muchas o varias o infinitud de personas. Fue así como se llegó a tener 12 protagonistas en la escena, o sea 12 mujeres que contaban una misma historia. Obviamente, esto iba a ser bastante difícil ya que era como repartir "un huevo entre cincuenta". Pero siempre existía una constante y era el hecho de que no existiría interacción entre ellas, lo cual permitiría incluso manejar espacios diversos para configurar una historia que se repetía en muchos lugares y personas.

Ahora bien, la relación de los personajes con sus pensamientos y recuerdos está construida desde la perspectiva del monólogo. En la mayoría de los casos, los monólogos están diseñados para poner a prueba el virtuosismo de las actrices al representar las personas con quienes se relacionan. En nuestra producción fue imposible abandonar la incesante búsqueda del Teatro UIS en la utilización del recurso audiovisual. Eso ha hecho que nuestras protagonistas interactúen, en la fantasía o locura, con otros personajes que surgen de una valla publicitaria que está presente en los espacios paralelos en los que la obra se desarrolla.

¿En qué terminó?
En un espacio básico donde se ubican los elementos corpóreos que nos dejan identificar cuatro espacios de cuatro parques de cuatro sitios distintos. Tres de esos lugares contienen a las tres mujeres que finalmente interpretan la historia unidas por un elemento común: UN HIJO enfermo. El cuarto espacio, que es como un comodín para los tres anteriores, contiene al "habitante de la calle".

Las cuatro áreas son iluminadas por la luz mortecina de los faroles de los parques que representan. En esas pequeñas zonas, o micro-escenarios, es donde se construye la actuación de cada uno de los personajes, acosados por su condición y, por qué no, por la desesperanza. Es allí donde, como actores, desarrollan también su lucha por llegar a una actuación orgánica y convincente.

En esta obra, el Teatro UIS plantea el uso de proyecciones audiovisuales como un medio a través del cual los personajes mencionados por las protagonistas interactúan con la escena. Así el elenco crece en roles y fuerza dramática.
¿Quieres opinar sobre la obra?
Aquí encontrarás una guía de cómo hacerlo.